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La relación de pareja

laentregadelamor

Dic
26
2012

 La relación sexual entre hombre y mujer se debe entender en Dios. Porque lo que Dios ha puesto en el cuerpo humano son dos formas distintas de amar.

El hombre ama penetrando con su sexo el sexo de la mujer. Y la mujer ama recibiendo y dando el amor.

Pero la mujer recibe el amor, no del hombre, sino de lo que Dios ha puesto en ella. Su sexo significa amor. La vagina de la mujer es el sitio para albergar el pene del varón. Esa vagina es un espacio abierto que contiene todo lo imprescindible para realizar el acto sexual.

El pene se desarrolla y vive en la vagina. Fuera de ella, el pene no tiene lugar, porque ha sido creado por Dios para la vagina.

La vagina es el lugar donde la mujer ama al hombre. Lo ama en su carne. Lo ama dejándose introducir en ella el pene. Cuando esto hace, la mujer da al varón lo propio que éste busca: el placer.

El pene encuentra el placer sólo cuando la vagina lo acaricia y lo mueve. Y entonces el pene está en su sitio, en su centro. A través del pene elvarón siente que su miembro se estira para alcanzar el orgasmo.

El orgasmo nada más que es la culminación del placer sexual. Es lo propio que busca el hombre: derramar, sentir que se derrama dentro de la mujer. Y así él ama. Él no sabe amar de otra forma, sino de ésta: penetrando. Cuando el hombre no penetra a la mujer,  se queda insatisfecho como si le faltara algo. Cuando la penetra, ha llegado al colmo de la felicidad.

Este amor del hombre es egoísta en este sentido: busca el placer para él. Por eso, muchos hombres dejan insatisfechas a sus mujeres, porque no buscan el placer para la mujer.

La mujer también llega al orgasmo, pero de una forma diferente al varón. La mujer en su vagina tiene un punto que debe ser tocado por el varón para que ésta alcance el orgasmo. Muchos hombres no conocen este punto, y en su penetración son egoístas.

Para que la mujer llegue a este orgasmo, es necesario que ella esté encima del varón y mueva su pene con su vagina, buscando el punto del orgasmo. Esto se requiere porque sólo la mujer conoce ese punto y sabe conducir el pene hacia ese punto. Esto puede hacerse de otra forma: la mujer echada y el varón introduciendo sus dedos en la vagina. Pero esto no es lo indicado, porque es el pene el miembro para la vagina, no los dedos. Y esto se puede volver muy peligroso para la mujer, porque puede introducir otras cosas en su vagina para conseguir el orgasmo fuera de la relación de pareja.

El sexo es el centro del hombre. Un hombre o una mujer que no conozca su sexo está fuera de su centro. Se mueve en otras coordenadas. Muchos hombres no conocen lo que es su sexo. Ellos creen que deben masturbarse porque su sexo es así, apto para alcanzar este placer fuera de la mujer. Pero esto va contra su sexo. Porque el pene aborrece estar fuera de la vagina. El pene es para la vagina. La vagina es quien l0 mueve y quien le hace alcanzar el orgasmo.

Muchos hombres creen que sus testículos están hechos para estar vacíos. Y, por eso, continuamente se masturban o tienen relaciones con mujeres. Creen sentirse bien cuando están vacíos, porque creen que la carga de semen es como un impedimento para su salud corporal, moral y espiritual. Y esto es un engaño. Porque el semen es la vida que Dios ha puesto en el hombre. Y donde está la vida está la salud. Un hombre cargado de semen es un hombre lleno de vida. Un hombre sin semen es estéril. Por eso, la relación sexual tiene valor cuando el hombre descarga todo su semen en la mujer en varias tandas. Porque no se descarga todo de una vez.  En una relación sexual, el primer contacto es rápido, porque el hombre está lleno. Pero los diversos contactos que se tienen durante esa relación sexual en una noche se van espaciando. De esta forma, el hombre descarga todo y tanto el hombre y la mujer alcanzan el orgasmo y son felices en su relación.

Las parejas solamente en su relación sexual tienen un primer contacto y después no siguen. Es un error. Cuando se tenga la relación sexual, es para disfrutar del sexo mucho tiempo hasta quedar satisfecho. Si no la relación de pareja se va distanciando y al final se deja porque ellos no han sabido amarse como conviene a su sexo. La mujer tarda más en llegar al orgasmo. Por eso, es necesario varios contactos en una misma noche hasta que ella llegue a su orgasmo. Para eso, el hombre debe estar disponible a que su mujer utilice su pene para encontrar el placer en ella. Ella debe aprender a usar el pene en su vagina. Debe introducirlo hasta el fondo y dejarlo ahí y cubrir con los labios de su vagina los testículos del varón. Entonces, en esa forma, mover el pene en su vagina, para encontrar el punto. Esto se debe hacer así para que ella entienda su vagina.

Su vagina alberga el sexo del hombre, todo su sexo. Está hecha para eso. Pero una mujer que sólo se deja penetrar pero que después no juega con el pene, no conoce ni su vagina ni el pene. El sexo hay que conocerlo bien para que en la relación sexual cada uno haga lo que tiene que hacer. El hombre penetra en la mujer. Pero ésta coge su pene y hace con él muchas cosas en su vagina para que ambos se sientan felices.

No importa que al principio de la relación sexual se produzca el derrame pronto. Eso es normal en el hombre que está cargado de semen. Lo que importa es que continuen en el sexo hasta quedar ambos satisfechos. El varón: vacío de todo semen y, por ello, alcanzando su orgasmo predilecto, que es cuando se produce al derramar todo lo que hay en él. El hombre que llega al final de su semen encuentra mayor placer en su acercamiento a la mujer. Y la sabe amar de otra forma, ya no con lo propio de la carne, penetrando y derramando, sino también siendo delicado con su mujer, sabiendo que ella también necesita de ese placer.

La mujer debe considerar que todos los problemas en la relación sexual con el hombre parten de ella. Si la mujer se habitúa a ser penetrada y a no hacer nada más, entonces esa relación se vuelve sosa, estéril, hastía, porque no hay amor que lleve la carne al placer. Pero si la mujer pone en práctica lo que hay en ella, que es amor, entonces todo se hace bien, porque es el amor el que mueve el sexo.

Muchos hombres y mujeres se unen sólo carnalmente, sin amor. Y, por eso, sus relaciones sexuales se convierten sólo en darse un placer en la carne buscando muchas cosas y muchas posturas. Éstas pueden ser válidas pero si actúa el amor. Pero si no hay amor, entonces el sexo se hace a lo bruto: penetrando por penetrar y derramando por derramar. Hay que penetrar por amor y derramar por amor. Si no hay amor, entonces no hay nada.

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