Amor y deseo carnal

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Dic
30
2012

El problema central en una pareja no es tanto el aspecto sexual, sino el aspecto espiritual.

Hombre y mujer, además de unirse en el cuerpo, deben hacerlo en sus espíritus. Y esto es lo más difícil. Porque para esta unión espiritual, hace falta un acercamiento de los dos a Dios. Y Dios es quien los une en lo espiritual.

Muchos matrimonios están separados espiritualmente aunque vivan carnalmente. Y aquí está el origen de todos los males de la familia.

La familia que busca sólo lo material entonces acaba por destruirse. Este es el camino que lleva el demonio a tantas almas: buscan lo carnal, lo material, el aspecto humano, descuidando totalmente lo espiritual.

Si no se tiene a Dios, entonces el aspecto sexual es muy difícil llevarlo bien entre un hombre y una mujer. Porque la persona que ama no es la que desea carnalmente. Y la que desea en la carne, ya no está amando.

Generalmente, la mujer tiende más al amor y el hombre al deseo carnal. Y entonces en la unión sexual las cosas no pueden salir bien. Porque el que desea en la carne busca la carne para su placer en la carne, y se olvida de amar, de entregarse a la otra persona para hacer feliz a ella, no para ser él feliz. Y entonces la carne se convierte en un objeto para el que desea carnalmente. Y no solamente busca su pareja para el deseo carnal, sino también otras cosas, porque vive para eso.

Pero la persona que ama, convierte el deseo de la carne en amor. Y aunque goza con la carne, su objetivo está en amar a la otra persona, aunque ella no experimente todo el placer en el encuentro sexual.

En ese encuentro se ven las personas como son: unas son muy carnales, otras espirituales. Y cada persona debe corregir su tendencia hacia la carne, porque es algo que todos llevamos, con la tendencia que pone el amor.

El amor hace que la persona use el sexo no con sólo el deseo propio de la carne, sino también buscando un bien para la otra persona.

La persona que ama hace feliz al otro en el sexo, aunque a ella no le apetezca en ese momento ningún acto sexual. Pero porque ama, se somete a los deseos de la otra persona.

Pero la persona que no ama, el encuentro sexual es sólo motivo para buscar un placer en ella misma, sin atender a los deseos de la otra parte. Si se atienden, entonces eso ya no sería deseo carnal sino amor. Pero generalmente esto no se da. Porque quien busca carne, con la carne se encuentra. Pero quien busca amor en la carne, entonces hace de su carne instrumento para amar. Y esto es lo difícil de entender y de captar.

Muchas personas confunden el amor con el deseo carnal. El deseo carnal es sólo buscar carne. Y nada más. Y entonces uno va buscando todo tipo de cosas: películas, fotos, imágenes, actos impuros, mujeres, hombres, animales, objetos para el sexo, etc.

Pero el amor busca el bien de la otra persona a través del sexo. Y entonces se olvida de su deseo carnal y él da amor, aunque él no sienta nada en la parte sexual. A veces, puede sentir cierto sufrimiento en su sexo porque la otra persona la usa como un objeto y no con amor. Pero esto lo lleva con paciencia, sabiendo que quien ama nunca peca, así el otro esté pecando con su deseo carnal.

Muchos matrimonios no se saben amar, porque tienen miedo al amor y se dedican sólo a ser objeto sexual de la otra parte.

Por eso, los matrimonios deben aprender a amarse cuando hacen el acto sexual. No convertirlo en algo que es propio de la carne, sino meter en eso el amor. Y aquí está el trabajo de ambos. Y el aprendizaje de usar el sexo pero con amor.

Pero esto sin Dios es imposible hacerlo. Somos tan carnales que pronto nos olvidamos de amar y nos entregamos al deseo carnal.

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