Leave a comment

El sexo del hombre

edeamor

CW8-10

Dic
31
2012

Si el hombre no busca a la mujer por amor, entonces la busca en la carne, para el placer. Y entonces el hombre deja de entender que ha sido creado para amar.

Dios quería del hombre el amor, pero para eso creó a la mujer. Porque el hombre no era amor, sino que él tenía otra función.

En él Dios puso la vida, pero esa vida no podía comunicarla a nadie. Y entonces Dios creó a la mujer para que el hombre pudiera dar esa vida a la mujer.

Pero el plan de Dios era que esto fuera hecho por amor. Pero el hombre no comprendió los designios divinos. Y entonces pecó con la mujer. Es decir, se unió a ella carnalmente, pero sin amor. Desde ese momento, el hombre busca a la mujer siempre movido por el deseo de la carne, no por el deseo del amor.

En el plan de Dios, el hombre estaba destinado a dar la Palabra de Dios. Por eso, en el hombre predomina la razón, la inteligencia, el saber. Pero esto con el pecado hizo del hombre un ser soberbio, orgulloso, presuntuoso. Y, por eso, el hombre no sabe amar porque se guía desordenadamente por su razón. Y lo que dicta su razón eso hace. Y lo que no dicta su razón, eso no lo hace. A esto se le llama soberbia. Y entonces en la soberbia, el hombre no puede amar, porque es guiado por el desamor.

El hombre fue creado por Dios para la mujer. Pero la mujer, en el plan de Dios, era el amor. Ella no es la razón. En ella no predomina el saber. Esto no significa que ella carezca de inteligencia. La tiene. Pero en ella predomina el amor. Y el amor da una inteligencia superior a la que se adquiere con la razón. Por eso, la mujer comprende más que el hombre. Y está más en sus cabales que el hombre.

El amor es la inteligencia del espíritu. Y esto significa que quien ama es guiado por Dios en su espíritu. Ya no es guiado por la razón, sino que la razón aprende las cosas por medio del espíritu. En su espíritu humano recibe el hombre de Dios la enseñanza para que se mueva según lo quiere Dios.

Por eso, la fe está en dejar de razonar y en ser enseñados por Dios en el espíritu. Este es el paso que todo hombre debe dar si quiere caminar seguro en medio de esta oscuridad. Porque solemos guiarnos en todo por la razón. Pero esa razón no está iluminada por la fe, es decir, por el Espíritu Divino. Y el hombre se pierde inevitablemente. Porque con la razón no capta ciertas cosas de él mismo, sino que en él se producen oscuridades que la razón no puede resolver.

En la cuestión sexual, la razón no entiende algunas cosas porque la razón no penetra en el espíritu.

El sexo es algo espiritual. Es decir, el cuerpo tiene un sexo, unos órganos sexuales. Pero estos órganos son en función de lo que hay en el alma de la persona humana.

El hombre está en una carne masculina. Sus órganos genitales son porque el hombre es hombre en el espíritu. Entonces, en los órganos genitales del hombre se encuentra el semen. El semen es la vida que Dios ha puesto en el hombre para formar otras vidas. Este semen se da a la mujer de una forma no común. Es decir, para darla el hombre debe penetrar a la mujer y derramar allí, dentro de ella. De esta forma, el hombre da la vida que Dios le ha puesto, y la mujer recibe esa vida para que nazca de esa unión un hijo.

Este proceso requiere que el hombre sea hombre, y la mujer, mujer. Es decir, en el hombre está la vida. Luego, el hombre es vida. La vida es siempre activa, nunca está muerta. Por eso, al hombre le gusta más estar en movimiento, estar en activo. No le gusta estar pasivo, sin hacer nada.

Pero al hombre le gusta la actividad de diferentes maneras, pero siempre utilizando su mente. Con su mente, el hombre penetra en las cosas. Su sexo penetra. También su mente. Por eso, en el hombre está la razón que penetra. La razón que analiza, que sistematiza las cosas. La razón que crea, la razón que organiza. Esto es el hombre en lo espiritual. Y en lo carnal, refleja lo que es el hombre. Antes está lo espiritual, después lo carnal. Dios crea el cuerpo del hombre según es el hombre en el espíritu.

Cuando el hombre penetra con su razón las cosas, pero movido por el amor, entonces el hombre está amando, porque está dando la verdad. La razón es guiada por el amor hacia la verdad. El hombre descubre la verdad y la manifiesta. Y en esto está amando.

Con su sexo hace lo mismo. Cuando el hombre penetra a la mujer con su sexo movido por el amor, entonces está amando a la mujer. Si lo hace sólo movido por el deseo carnal, entonces no la ama, sino que la usa como objeto de carne.

Y cuando el hombre penetra con su razón las cosas, pero movido por otros intereses, no por el amor, entonces el hombre ya no da la verdad, sino que obra la mentira.

Esto es el hombre. Y debe entenderse de esta manera para que él aprenda a usar de su sexo como conviene al hombre.  Sin este uso correcto, el hombre sólo se pierde en el laberinto carnal, porque va a utilizar su sexo para el mal. El hombre está más dispuesto, por el pecado, a usar del sexo de forma desordenada. Porque tiende a penetrar. Y entonces lo quiere penetrar todo: mujeres, hombres, animales.

Esta es la encrucijada del hombre que se desconoce a sí mismo. Muchos hombres perecen en el sexo porque desperdician la vida que Dios ha puesto en ellos. No acaban de comprender esa vida. Es una vida sagrada, porque todo cuanto Dios crea es sagrado, es algo santo. El hombre y la mujer, en el sexo, son recintos sagrados en donde se va a formar una nueva existencia. Ese nuevo hijo tiene un alma creada por Dios. En ella va a vivir Dios de una manera excepcional. ¡Y cuántos matan esa vida por no entender bien para qué sirve el sexo!

Si el sexo sólo se usa por placer, entonces el hijo no tiene ninguna relevancia. Es algo que molesta. Y, por eso, se le aborta.

Pero si el hijo tiene su valor como fruto de lo que Dios ha puesto en el hombre y en la mujer, entonces la persona humana adquiere el valor de lo sagrado. Porque donde está la vida, allí está la perfección del amor. Y esta perfección apunta a la santidad de Dios. Dios es santo porque es Amor. Pero Él no puede crear nada sin imprimir en lo que crea el sello de su santidad. Por eso, el aborto es un crimen que va contra el amor de Dios, ya que destroza lo sagrado que Dios ha puesto en el hombre y en la mujer.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: