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Sin sexo no hay persona humana

edeamor

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Dic
31
2012

En el campo sexual las almas deconocen muchas cosas que le conciernen a sus cuerpos.

El cuerpo está hecho para esconder el alma. Pero el cuerpo tiene otra función: es la de traer hijos al mundo. De otra forma no se podrían traer.

El sexo es el centro de la persona humana, porque en el sexo Dios ha puesto el mecanismo de la persona. La persona nace con un sexo, es decir, nace según ese sexo. Y, por eso, nadie puede ser de otro sexo diferente del que ha nacido. La maldad del hombre quiere concebir hoy día hombres y mujeres en laboratorio. Quiere cambiar los sexos. Y eso es imposible. Aunque se cambie exteriormente el sexo, la mujer sigue siendo mujer y el varón, varón.

La persona humana es lo que es según el sexo con que nazca. El hombre nace con su sexo. Y ese es el centro de la persona humana en el hombre. Su sexo: su pene, sus testículos, etc. Si esto falta por un trasplante, el hombre no deja de ser hombre, porque el sexo significa que marca al alma en lo que es según el cuerpo. El hombre es hombre por su sexo y nunca va a ser mujer porque no tiene los órganos propios de la mujer, aunque en el laboratorio se pueden crear más o menos, pero nunca será mujer. Si el hombre no acepta su sexo, nunca será persona humana. Porque no quiere asumir lo que es.

El hombre no puede ser mujer. Ni la mujer, hombre. El centro de la mujer es su sexo. su vagina, su aparato para reproducir nuevas vidas, etc. Y la mujer debe aceptar su sexo para ser mujer y, por tanto, persona humana.

La persona humana se reconoce por su sexo.  Y sin sexo, no existe la persona humana. La persona humana es una persona con un cuerpo, ya sea de hombre, ya sea de mujer. La persona divina es una persona sin cuerpo, sólo con espíritu. La persona angélica es una persona sin cuerpo, sólo con naturaleza angélica.

Un hombre no puede ser Dios ni ángel. Pero Dios puede ser Hombre, como lo es en Jesús. Porque Dios puede hacer esto.

Un hombre no puede ser ángel. Pero un ángel puede vestirse de hombre. Pero sólo aparecer con un vestido de hombre para que así el hombre lo vea.

El hombre que no quiere ser hombre es lo más opuesto al hombre. Y la mujer que no quiere ser mujer es lo más opuesto a la mujer.

El hombre es hombre porque tiene cuerpo de hombre. Eso es el centro del hombre. La mujer es mujer porque tiene cuerpo de mujer. Este es el centro de la mujer.

Y cuando el hombre quiera ser mujer y la mujer, hombre, entonces perdieron lo que son: persona humana.

La persona humana tiene un cuerpo humano. Este cuerpo es para ella, no para otra persona. De ahí que no exista la reencarnación. Hay un cuerpo para un alma. No hay un cuerpo para muchas almas.

El cuerpo está hecho para una sola alma. Ese alma recibe un cuerpo de hombre o de mujer, según lo que Dios ha creado.

Dios crea un alma masculina o un alma femenina. Es decir, Dios crea un alma para un cuerpo masculino o un alma para un cuerpo femenino.

El alma es siempre alma, pero el alma necesita un cuerpo. El alma no puede estar sin cuerpo. Y el alma está en su cuerpo. No puede estar en otro cuerpo diferente al suyo.

Estas cosas tan elementales que estamos diciendo, hoy día no se tienen como tales. Simo que hay mucha confusión y, por eso, se llegan a decir auténticas barbaridades en este tema.

Por ejemplo, el matrimonio sólo puede ser entre hombre y mujer. No existen otros tipos de matrimonios: entre hombre y hombre; entre mujer y mujer; entre hombre y animal; entre mujer y animal, etc. Si existen es sólo porque el hombre es malo. Es por su pecado, no porque en realidad se den.

El cuerpo del hombre está hecho para el cuerpo de la mujer. Y al revés. Pero el cuerpo del hombre no es para el cuerpo de otro hombre. Y el cuerpo de la mujer no es para el cuerpo de otra mujer.

El hombre y la mujer están hechos para sí. Es decir, un hombre es para una mujer. Y una mujer es para un hombre. Es por eso que el matrimonio siempre ha existido, desde que el hombre es hombre. Pero el hombre no lo ha comprendido.

Dios creó a Adán y a Eva. Creó un hombre y creó una mujer. No creó un hombre y después otro hombre. Primero creó un hombre y después a la mujer.

Luego, el hombre se va a unir a la mujer porque encuentra en ella lo que le hace falta a su cuerpo humano.

El cuerpo del hombre está incompleto. Necesita otro cuerpo para ser feliz. Es el cuerpo de la mujer.

El cuerpo de la mujer está incompleto. Necesita el cuerpo del hombre para estar en la verdad plena referente a su sexo.

El sexo masculino es una verdad, pero no toda la verdad sobre el sexo. Al igual, el sexo femenino.

El hombre no se realiza plenamente sin la mujer. Y la mujer no alcanza su perfección sin el hombre. Por eso, la maravilla del matrimonio. Es la maravilla de la perfección humana.

El hombre necesita siempre casarse con una mujer. No puede estar sin mujer. Al igual, la mujer. No puede estar sin hombre.

Pero este casarse se puede entender de dos maneras. Hay un matrimonio físico, carnal. Y otro espiritual.

La media naranja que se dice es para conseguir un hombre o una mujer para un matrimonio físico. Pero también existe la media naranja en lo espiritual.

Un hombre, aunque no se case, necesita de una mujer. No para constituir una familia, no para acostarse con ella. Es porque así ha hecho Dios al hombre: él es infeliz si no tiene a una mujer, incluso en lo espiritual. En este caso, el hombre encuentra la mujer, pero para el terreno espiritual, no para el terreno carnal. Por eso, existe el matrimonio espritual.

Porque una mujer nunca puede estar sola en el campo religioso, ni un hombre. Necesitan el uno del otro.

Lo que el hombre encuentra en el cuerpo femenino para su carne, así también en el alma femenina lo encuentra para su espíritu.

Y lo que la mujer encuentra para su carne en el cuerpo masculino, también para su espíritu lo encuentra en el alma masculina.

Pero este tema será tratado con más profundida después.

Ahora lo que importa que se entienda es que el sexo es el centro de la persona humana. Y sin sexo no hay persona humana. El hombre se degrada a otra cosa. Ese es el trabajo del demonio en el hombre.

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