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Enamorarse es darse el corazón

edeamor

amaenlamluz3

Ene
02
2013

El sexo según Dios consiste en dar a la otra persona un amor que nace de lo íntimo del corazón. Porque no se puede amar en el sexo si no se ama primero en el corazón.

El corazón debe ser lo primero que dos almas que se quieren deben buscar. Porque si no buscan esto, entonces su relación sólo se convierte en algo pasajero, algo que con el tiempo se pierde, porque un amor que se fundamenta sólo en el placer es un amor que siempre termina, porque el placer se acaba con el tiempo.

Pero un amor que se fundamenta en Dios nunca se acaba, porque el Amor de Dios es eterno, cuando se siembra siempre permanece. Y nadie lo puede quitar, porque proviene de Dios.

Es, por tanto, que dos personas que se aman para casarse deben buscar en Dios los motivos de su amor, porque el no buscarlo supone siempre un decaimiento en el Amor.

El Amor es algo tan sublime que dos personas que se aman buscan lo sublime para después realizarlo en la carne. La carne no vale nada si no tiene el sello de lo divino cuando se mueve para buscar el placer propio de la carne.

La carne no entiende de amor, pero puede ser movida por el Amor, y entonces el placer que se encuentra lo encuentra porque es la voluntad de Dios y no de la criatura.

Es, por eso, que el amor nace siempre de lo íntimo del ser, allí donde la persona se conoce y da al otro sus preocupaciones, alegrías, tristezas, amarguras, etc. Y las da porque es lo que tiene para dar. La persona sólo da lo que tiene, y después da su carne al otro, porque eso también es lo que posee. Pero la da porque antes dio su corazón a la otra persona, y cuando hace eso, en ella se muestra una forma de amar que supone darse también en el cuerpo.

Las parejas que sólo se dan la carne, pero no el corazón, son parejas que nadan en el placer, pero no en el conocimiento mutuo. Porque para amarse es imprescindible ese acercamiento mutuo de lo más íntimo del corazón. Eso hace que el amor se despierte por sí solo, ya que el amor es sencillamente algo que une a las dos personas, algo que nace de lo íntimo y que une, porque así es el amor. El amor tiene la propiedad de unir dos seres, y esa unión siempre permanece. No es la unión de la carne, que cuando se da sólo es un tiempo de unión, y después se acaba. Pero la unión que nace del corazón nunca se acaba, porque es amor y sólo amor. Por eso, el amor es eterno, porque nace de Dios y la criatura lo lleva en ella porque se lo puso Dios en su corazón.

Sin embargo, la unión de dos personas no puede nacer de la unión de sus sexos, porque sencillamente el sexo no entiende de amor, sino de placer. Y el placer no une, sino que el placer sólo es egoísta. Sólo quiere algo para sí, sin pensar en el otro.

Sólo el Amor piensa en el otro. Y entonces cuando dos personas se encuentran para amarse, se dan lo que tienen en su corazón y así empiezan a enamorarse uno del otro.

Este enamoramiento es tan auténtico que cuando dos personas quedan ya flechadas por su amor, entonces entienden que ya es llegado el tiempo de darse el cuerpo y para eso buscan casarse según Dios.

Pero quien no busca el dar su corazón sino sólo el placer, entonces nada se da porque no hay amor. No puede haberlo, porque en la carne sólo existe el deseo de la carne, no el deseo del amor.

El deseo del amor nace del corazón, y es un deseo tan auténtico que cuando se da es sencillamente amor y nada más que amor. Es decir, es algo que une a ambos porque se dan lo que hay en lo íntimo del corazón.

Lo íntimo del corazón consiste en una serie de vivencias que la persona tiene y que la da como la tiene al otro. La da con palabras sencillas, la da con un deseo de ser entendido por el otro, la da porque sencillamente quiere entregarse al otro.

La entrega al otro se hace contándole al otro sus penas y sus angustias, y entonces empieza el enamoramiento si darse ellos cuenta. Empieza un interesarse por la vida del otro, y así el amor empieza a unir dos corazones en uno solo.

Pero esto se hace en la guía del Espíritu, porque solamente dos corazones que se aman se puede amar correctamente si Dios les ayuda a amarse. Porque si lo hacen ellos mismos, sin Dios, está el peligro de no entenderse, porque para entender un alma lo que hay en la otra, debe ser iluminada por Dios. Y si Dios no lo hace ese enamoramiento al final se pierde.

El enamoramiento es algo tan útil que es necesario para que dos personas se amen. Porque no se pueden unir dos personas por el mero hecho de que se atraigan en la carne, sino que sólo se pueden unir porque sus naturalezas lo piden.

Lo natural en el hombre y en la mujer siempre está en su corazón, porque su corazón es algo tan hermoso que sencillamente es amor. Lo que un hombre y una mujer tienen en su corazón es lo que Dios ha puesto en el ser de la criatura. Dios se ha puesto Él, y Él es Amor y sólo Amor. Por eso, toda persona puede amar, porque posee el Amor.

Pero este Amor que Dios ha puesto sólo se da cuando los dos se entienden en Dios, es decir, cuando Dios ocupa en el corazón de ambos el centro de sus vidas. Y, por eso, si Dios está en el centro, el Amor lo es todo en esas personas.

Esto tan sencillo de comprender, después se complica con otras cosas que ayudan a perder este espíritu de amor que toda persona tiene en su corazón. Por eso, siempre ayuda a la persona no separarse de Dios para que Éste le ayude a descubrir el Amor que ha puesto en su corazón.

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