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Mujer: creada del corazón del hombre

edeamor

luzblanca7

Ene
04
2013

Lo más hermoso que un hombre puede dar a una mujer es su corazón, descubrirle su intimidad, decirla que la ama con palabras tan sencillas que esa mujer se quede asombrada por tan peculiar amor.

Porque la mujer necesita sólo del hombre para amarlo su corazón y sólo su corazón. El hombre que esconde lo más íntimo suyo a una mujer, podrá amarla en la carne, pero no sabrá amarla en el corazón.

Porque para amarla así es necesario entregar primero a la persona amada lo más precioso de uno, aquello a lo que el hombre le cuesta más desprenderse, lo más suyo propio, lo que revela lo que es el hombre en detalle: este es su corazón.

Y cuando el hombre hace esto, entonces esa mujer no le queda más remedio que empequeñecerse ante ese hombre y reconocer que ese hombre es el hombre de su vida, porque sencillamente le entrega lo que ella siempre espera del hombre: su corazón.

La mujer no necesita para amar a un hombre su sexo, porque eso sencillamente, aunque agradable, es sólo carne y nada más que carne. Pero la mujer no es carne, sino amor, y entonces lo que quiere de un hombre es lo que encierra un hombre en su corazón. Y el hombre encierra el amor dentro de su corazón.

Y esto es lo más hermoso que un hombre tiene, lo más hermoso que puede compartir con una mujer, que es sólo amor y nada más que amor.

Porque la mujer toda ella refleja el amor, porque ha sido creada del amor y nada más que del amor. Y cuando una mujer desea a un hombre, desea lo que ese hombre da a la mujer en su corazón: desea el amor que es ella, desea ese amor que la ha creado a ella de una forma inaudita, desea lo que es ella.

Porque ella es sólo amor, y eso lo posee el hombre en su corazón y sólo en su corazón.

Esto tan hermoso de explicar es lo que nunca se entiende bien, porque no se cree que del hombre nace la mujer, que de su costilla Dios crea a la mujer.

Y su costilla es su corazón de hombre. Y este corazón sólo tiene una cosa: el amor de Dios.

Y Dios crea de su Amor, el amor en una persona de sexo femenino. Y esto es lo hermoso en una mujer.

Porque la mujer irradia amor por todos sus costados. Su cuerpo es sólo belleza de amor, hermosura de amor, planicie de amor, gozo de amor. Su alma es la belleza de un amor nunca comprendido por el hombre que la ama, porque para comprenderlo el hombre debe empequeñecerse ante su mujer y entrar en lo más íntimo de ella con un respeto y reverencia, porque entra en el santuario del amor divino.

La mujer es sencillamente una obra divina hecha en el hombre cuando éste descansaba de su trabajo.

Es la obra de Dios en el hombre cansado, fatigado, en un hombre solo que necesitaba una ayuda para su corazón de hombre. Corazón que sólo vibraba de amor y nada más que de amor. Y entonces Dios crea lo más hermoso en el corazón del hombre. Lo más hermoso de decir y de explicar, porque el amor es hermoso y se explica por sí mismo. Pero el amor de un corazón sólo se explica en el corazón. Y entonces Dios crea un corazón en el corazón del Amor. Crea algo inaudito: crea el amor en el Amor.

Es decir, la mujer es amor porque el Amor la creó y sólo el Amor. Y, por eso, el Amor crea algo semejante al Amor: crea un amor creado en una criatura, para que esa criatura ame sin más, ponga el amor sin más, sea amor sin más.

Esta es la esencia de la mujer. Esencia que viene del hombre y que comparte con el hombre. Pero esencia que es sólo algo distinto al hombre, porque el hombre fue creado de la tierra, del barro, no de un corazón. Y esta es la única diferencia entre un hombre y una mujer.

La mujer es amor porque es creada del corazón del hombre, pero el hombre no es amor porque fue creado de la tierra. Y la tierra no es amor, es un amasijo de cosas, una mezcla. Y, por eso, el hombre no es amor, es placer. Porque el amor no es mezcla, sino que es algo puro. Pero el placer es una especie de mezcla, de cosas que se unen para producir un pequeño gozo y nada más que eso.

Por eso, la mujer es algo tan maravilloso que con sólo verla uno queda extasiado en el amor, porque toda mujer refleja lo que es en Dios: amor. Pero hay que mirar a la mujer con estos ojos, no con ojos carnales, y entonces se comprende a una mujer.

La mujer es la cosa más incomprensible del mundo, porque el amor no se comprende con la razón. Por eso, hay tan pocos hombres que comprendan a sus mujeres, porque sencillamente no le han entregado aquello que es la mujer y lo que la une a la mujer: su corazón de hombre, que sólo es amor y sólo amor.

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