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Los detalles del amor en la pareja

edeamor

fondo2

Ene
06
2013

El que ama siempre da lo que tiene en su corazón, porque se da de lo íntimo, no se da de lo exterior a la persona. Sino que la persona debe buscar en su interior para dar el amor que tiene, y así lo exterior tiene validez cuando se da.

Porque los detalles del amor provienen del interior del corazón, pero si éste no se da, entonces no se es detallista con la otra persona. Pero cuando se da el corazón, éste se abre al detalle, al cariño, al entusiasmo por la otra persona, y hace vivir para la otra persona en pequeñas cosas.

Pero quien no vive así, no sabe amar a la otra persona, la amará exteriormente, pero no se dará él a esa persona. Lo que fundamenta siempre el amor es el detalle que proviene del corazón, es el decirle que se le ama, pero con el corazón, no con las palabras, es acercarle a su corazón el amor en la obra pequeña, el amor hecho tan amigable que con sola una palabra, esa persona se enternece de amor.

El que ama así empieza a conocer a la otra persona, porque ya no se enfrenta a ella, sino que simplemente busca en ella sus sentimientos, sus deseos, sus gustos, sus pensamientos para hacerlos realidad y hacerla feliz.

Se ama haciendo feliz a la otra persona dejándola en sus pensamientos, en sus deseos, en sus planes, y así se acomoda uno a su voluntad amándola porque simplemente se le ama.

Pero el que no ama así a una persona, siempre estará discutiendo con ella y le impondrá sus quereres, sus pensamientos y deseos, y la otra persona no hallará el amor, sino la imposición.

Por eso, hay que aprender a amar a la otra persona haciendo por ella lo que ella quiera, y sólo lo que ella quiera. Porque la voluntad de la otra persona debe ser hecha propia siempre, debe ser entendida para que la otra persona vea que se la ama. Y aquí está la delicadeza del amor, porque si los dos hacen esto, entonces los dos llegarán siempre a un acuerdo y ninguno de los dos se impondrá al otro, sino que entre los dos verán lo mejor en cada momento.

Porque hay cosas para un momento y cosas para otro momento. Y entonces entre dos que se aman deben descubrir lo que es para cada momento, para que el amor no se vea turbado ni engañado.

El amor se turba y se engaña solamente porque uno quiere imponerse al otro y no da cabida en él a los pensamientos del otro. Por eso, cuando se empieza a amar, se empieza a comprender al otro y a realizar sus planes, así sean los más ilógicos. Pero para el amor no hay lógica en la razón, sino sólo en el amor. Y lo que parece sin sentido, lo tiene pero si se mira sólo el amor. Porque sólo hay que mirar el amor cuando hay que amar a la otra persona, no hay que mirar la razón ni las costumbres. Sólo aquello que es propio del amor.

Lo propio del amor significa que el tiempo de amor se compone sólo de amor, pero de amor de tal calidad que es un amor que se da sólo por amor, no por otras razones, que pueden ser buenas. Sólo porque así Dios lo quiere, y eso basta para amar.

Por eso, quien se casa con una persona para vivir una vida de amor, se casa con Dios que le va indicando cómo amar a esa persona en la carne y en el Espíritu. Porque ambas cosas los dos deben saber manejarlo bien, porque así se construye un matrimonio: se construye acudiendo al que es el Autor del matrimonio, ya que creó al hombre y a la mujer para que estuvieran juntos.

Pero si los matrimonios no acuden a Dios es imposible que ellos entiendan el amor matrimonial. Es imposible que aprendan a amarse uno al otro, porque el amor es tan sencillo que ambos necesitan de Dios para entenderlo. Pero si no se está con Dios, difícilmente se entiende.

El Amor se comprende sólo en su Fuente, en ese Haz de Luz que es la Santísima Trinidad, en ese Fuego devorador que todo lo consume que es el Corazón Divino. Pero este Amor es de tal naturaleza que fuera de Dios es imposible captarlo. Y sólo se capta estando los dos junto a Dios.

Pero el Amor es tal que cuando los dos deciden obrar los mandamientos divinos, entonces ese Amor todo lo construye sin más, porque quien ama a Dios obra con su Amor.

Y, por eso, para que los hombres entiendan el Amor, sólo necesitan ser gobernados por Él, a sabiendas que ese Amor todo lo da, todo lo distribuye, todo lo hace, todo lo piensa, todo lo obra.

Porque el Amor todo lo gobierna, aun las cosas más ingobernables, más autoritarias, más destinadas a perecer por su propia maldad. Porque allí donde está Dios siempre está el Amor que se distribuye con Amor, con la elegancia que da el Amor. Y, por eso, quienes se aman con el Amor divino hacen todo desde el punto de vista de Dios, y no bajo el punto de vista de los hombres.

Los hombres deben aprender a amarse con el Amor de Dios y sólo con el Amor de Dios, y de esa forma encontrarán un bálsamo para sus corazones. Porque hay corazones tan rotos que cuando desean amar no pueden amar, porque sencillamente se olvidaron de acudir a la Fuente del Amor.

En esa fuente se tienen todas las cosas y nada se puede hacer fuera de esa fuente. Porque esa fuente es de tal calidad que cuando se decide a amar, se decide a ser de Dios para siempre. Y cuando no se decide a amar, sencillamente se aparta uno de Dios porque no se puede hacer lo que no se puede hacer.

No se puede hacer el amor allí donde la persona no quiere. Dios no puede obrar un imposible si la persona no quiere que se obre. Pero cuando la persona quiere, entonces ya no hay imposibles para Dios.

Y, por eso, para entender la esencia del amor sólo consiste en ser de Dios y nada más que de Dios.

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