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Pasión espiritual en la pareja

edeamor

daekcor

Ene
06
2013

El amor matrimonial consiste en darse el hombre y la mujer en múltiples formas, porque se ama no sólo de una forma, sino de muchas. Pero este amor matrimonial no sólo se da como expresión de un amor en el corazón, sino como radicación de un amor en el cuerpo. Es decir, el amor matrimonial radica en el cuerpo, porque es en cuerpo cómo se define este amor.

Pero para que este amor satisfaga a ambos, los dos deben reconocerse como que no saben darse en el cuerpo, es decir, como que no se saben expresar su amor adecuadamente en el cuerpo. Porque se puede amar carnalmente, pero se hará no movido por el amor, sino por la pasión. Y entonces, uno y otro se utilizan, pero no se aman.

Porque el amor supone conocimiento de lo que es el cuerpo de la otra persona. Pero un conocimiento verdadero, no solamente en cuanto a ideas sobre lo que es el sexo.

Sino que debe darse un conocimiento que haga experimentar la necesidad del otro en cuanto al cuerpo. Porque muchas veces se hace una relación sexual, pero no atendiendo a la necesidad real del cuerpo de la otra persona, sino atendiendo a una serie de deseo propios del cuerpo.

Para este conocimiento es necesario que ambos se den a conocer lo que verdaderamente necesitan en esa relación. Porque, a veces, la mujer no necesita tanto la penetración, pero sí el jugar con el sexo de su marido. Y el marido, a veces, tampoco quiere la penetración, sino un estar dentro de la mujer y amarla así sin pasión carnal. Y esto hay que saberlo decir a la mujer o al hombre para que se dispongan en ese amor.

Porque se ama solamente haciendo feliz al otro. Y si el otro sólo necesita en ese momento eso tan poco, se le da y así se cumple con todo, pero principalmente con el amor.

Se crece en el amor porque se ama, no porque se hace bien una relación sexual. A veces, la pareja no ha sentido grandemente la pasión carnal, pero ha sentido una atracción en sus corazones mejor que la atracción carnal. Y eso es lo que vale a la hora de amarse el hombre y la mujer.

Quien fundamenta el amor matrimonial sólo en el sexo, atendiendo a la pasión carnal, no ha comprendido lo que es el amor. Porque el amor no se centra en la pasión carnal, sino en la pasión espiritual, en aquella en que la fuerza del amor es tal que cuando se da, lo otro se da si es necesario, pero si no hace falta no se da, y el amor no sufre por eso.

Por eso, cuando un hombre y una mujer experimentan el amor entre ellos en sus corazones deben preguntarse si piden algo más en la carne. Porque si no ha necesidad deeste algo más, no es necesario darlo, así el otro lo pida para hacer feliza su pareja.

Pero hay que entender el amor en su raíz, no en los efectos. Los efectos del amor pueden ser múltiples, pero sólo son válidos cuando el amor los pide, pero si no los pide, entonces no hace falta darlos, porque están sobrando.

El amor sólo pide amor cuando ama,y se ama por amor y sólo por amor. Y cuando se ama así se comprenden las necesidades de las almas en los cuerpos, y se dan si así lo solicitan.

Pero hay que comprender primero el amor y después dar lo otro. Porque si se da lo otro sin dar primero el amor, entonces no se comprende nada, porque el amor es el que da la luz a la inteligencia para obrar bien, conforme al amor y sólo al amor. Sin esta luz, sólo se obra ciegamente buscando cosas que, a lo mejor, son buenas, pero que en ese momento no lo pide el amor.

El amor siempre pide amor para darlo a los demás, y no pide otra cosa sino amor. Y el que ama, ama siempre con amor y sólo con amor, porque el amor es el que lo da todo, así sean cosas innecesarias, pero para el amor nada hay innecesario, porque todo lo ve necesario en el amor.

El amor que ama siempre lo hace porque ama y no porque hay razones para amar o sentimientos que hacen amar, u obras que llevan a darse en el amor. El amor es algo tan maravilloso que cuando se da, se da porque el amor es darse y nada más, no porque haya una razón para darse.

Por eso, los que descubren el amor matrimonial a la luz sólo de un amor carnal, no descubren nada, sino que tapan más lo que es el verdadero amor. Porque el verdadero amor sólo se da en el corazón, no en la carne. Y cuando el corazón ama, entonces la carne lo sigue según los caminos del amor, no según los caminos de la carne.

La carne es ciega y no entiende de amor, sólo entiende de pasión. Y en la pasión no se ama, sino que se sigue un dictado equivocado que no lleva al amor. Y en ese amor, el individuo sólo se conduce por los caminos de la pasión, sin luz, sin guía, y no por los caminos del amor.

Los caminos del amor son caminos de esperanza, de luz, de confianza, de paz, de alegría, de gozo. Y en esos caminos las almas aprenden a amar en el cuerpo pero guiados por el mismo amor, no guiados por la pasión. Esos caminos son tan sencillos de seguir que cuando se ama solamente se dice a la otra persona el amor que se le tiene sin más, sin añadir más, sólo confiando que esa persona entenderá su amor.

Pero cuando el amor no es comprendido como se debiera, entonces hay que expresar de alguna manera ese amor para que la otra persona entienda el corazón que ama. Y sólo así lo que está oscuro se vuelve claro.

Por eso, los matrimonios deben siempre expresarse algo para que se entiendan a la luz del amor y puedan darse según esa luz. Si no se hace esto, el amor matrimonial carece de norte, porque el norte siempre está en el amor y sólo en el amor, y cuando el amor no se da, no se da nada, así se dé cosas en el cuerpo.

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