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Vida sexual de la mujer

edeamor

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Ene
09
2013

La mujer posee en su sexo una variedad de formas de placer.

En la mujer, está el sexo abierto desde el principio, en estado de reposo. De esa forma, la mujer se siente realizada como mujer aun sin usar su sexo. Su sexo sirve para algo en estado de reposo. Y ese es el primer placer de la mujer. Sentir su sexo sin usarlo. Ese placer es distitno al del hombre. El hombre, en estado de reposo, no siente placer en su sexo, no ve que le sirva para algo. En la mujer es distinto. La mujer ve que sirve para algo sin usarlo, porque lo ve dentro de ella, no como algo fuera de ella. Su vagina le pertenece, no sólo a su cuerpo, sino a su ser de mujer. Ve su sexo como algo que la define sin usarlo todavía en la relación sexual.

Pero este primer placer es del sexo, pero no es un placer sexual, no es un placer que se acceda con el uso del sexo. Sino que se siente como algo natural en ella, como de su naturaleza de mujer. Por eso, la mujer es mujer siempre, aunque no use el sexo para nada. Siente su sexo como algo propio de su ser, como algo que si se lo quitarán, entonces dejaría de ser lo que es: mujer.

El sigueinte placer de la mujer está en su vagina cuando quiere tener una relación sexual. Su vagina la siente que comienza a agrandarse, a crecer, según la penetración del pene o según las caricias del varón.

Ese crecimiento en la vagina es lo propio de la mujer cuando se enciende en el sexo. La mujer se empieza a poner caliente y quiere algo más producto de ese crecimiento. No es todavía su orgasmo femenino, sino que la prepara para ese orgasmo. Si la mujer conoce este placer, entonces pedirá al hombre que la penetre suavemente, sin profundidad, y que acaricie con su pene las paredes interiores de su vagina. Aquí comienza la siguiente fase de su placer, en el interior de su vagina, en las paredes de su vagina.

Esta parte es la más importante para la mujer, porque según el varón la toque así la mujer podrá llegar a su orgasmo femenino. En esta parte, debe haber un juego entre el pene y la vagina. La vagina debe dirigir el pene hacia donde quiere el placer la mujer. Si la mujer no hace esto, la mujer nunca llegará a su orgasmo, porque el hombre la penetrará hasta el fondo para darle su polvo.

Si la mujer impide que el hombre busque la profundidad de su vagina, es para que el hombre la busque por placer de sus huevos, no para derramar en ella. Así, el hombre debe penetrarla de muchas maneras y en muchas posiciones, incluso penetrarla por su ano, para que la mujer tenga el placer máximo aquí. También debe ayudarse en la punta de su vagina, en el clítoris, para así acentuar su placer. Y una vez la mujer satisfecha con este placer, hará que su hombre la penetre profundamente, hasta los huevos, y que derrame su leche en la profundidad de la penetración. Sólo así, la mujer llega al culmen de su placer.

No es fácil que el hombre se quede en el placer de sus huevos y, por tanto, no es fácil, para la mujer, llegar a su orgasmo femenino. Muchas mujeres sequedan en cierto placer vaginal, pero no consiguen su orgasmo. El hombre debe saber penetrarla en la vagina para ello. Y la mujer debe conocer el punto para el placer. Ese punto no es siempre el mismo en cada relación sexual, porque la vagina no es algo matemático. No se toca un punto y ya se llega al orgasmo femenino. La mujer debe conocer su vagina y las paredes de su vagina cuando el pene la toca y detenerse en ese punto para alcanzar el orgasmo femenino. Con frecuencia, la relación sexual se hace más por placer, para pasar un rato de cama, pero no para dar al sexo su valor, su importancia en una relación sexual. Y así, tanto la mujer como el hombre, descuidan trabajar en la realción sexual, conocerse en sus sexos cuando hacen el amor, y se dedican a darse cierto placer, pero no a buscar el amor de sus sexos en esa relación, que es lo que debe definir todo acro sexual entre un hombre y una mujer.

La unión entre el pene y la vagina adquiere su valor sólo en al amor sexual, no en el placer sexual, no en darse algún placer o en buscar en el otro algún placer para su sexo, sino en el amor que los une a ambos en sus sexos.

El último placer de la mujer es sentir la leche de su hombre que corre por el interior de su vagina. Y no sólo eso. Quiere sentir las contracciones del hombre en su pene cuando derrama su leche. Eso es un placer para ella que sólo ella puede sentir, porque está unida al pene de su hombre. También siente los huevos que cuelgan de su vagina, y cómo ese roce la enciende en deseos más de placer. Y cuando derrama su hombre su caldo caliente, ese caldo la enciende en una lujuria de querer más con ese hombre. Y si el hombre no se retira de ella pronto, entonces el placer que siente al tener el pene dentro de ella y ver cómo ese pene vuelve a su estado de reposo dentro de ella, es algo que sólo la mujer sabe apreciar. Por eso, la mujer debe conocer al detalle su sexo y el sexo del hombre para alcanzar la cima del placer en una relación sexual.

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