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Deseo vaginal

edeamor

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Ene
16
2013

La mujer desea a un hombre de muchas maneras. Todas ellas son distintas, pero válidas en la mujer, porque no siempre la mujer quiere estar de la misma forma con un hombre, sino que lo busca según la necesidad de su ser de mujer.

Una mujer no se acuesta con un hombre como lo hace el hombre. El hombre busca el placer en la cama. Y no busca otra cosa. Después, una vez que tiene el placer, comienza el amor a esa mujer. El hombre se contenta con el placer, y si no tiene una mujer que le ayude a algo más, entonces se queda siempre en el placer.

Pero la mujer busca a un hombre por algo más que un mero placer. Quiere el placer que el pene le da a la vagina. Pero lo quiere de diferentes maneras. No siempre igual.

Cuando la mujer es llevada por su carne, entonces está con el hombre porque le gusta, le atrae, porque lo necesita en ese momento de su vida. Pero no hay otro motivo. Es su carne la que decide el momento del placer con el hombre. Entonces, en la mujer está el deseo de carne con el hombre, deseo carnal, pero no el deseo vaginal.

Si la mujer busca a un hombre por su dinero, por su posición social, por su poder o por otra cosa que el hombre le puede dar material o humanamente, entonces, en la mujer está el deseo material del pene. Se une a ese hombre sólo por ese motivo material. No es por su carne, ni porque se sienta atraída por él ni por ningún otro motivo. La cama es para obtener dinero del hombre, pero no para amar al hombre, ni siquiera para un rato de placer con ese hombre.

Si la mujer busca a un hombre porque se lo pide su vagina, entonces se da en ella el deseo vaginal. Este es el deseo propio de toda mujer. Se acuesta con un hombre, no sólo porque le gusta, tiene dinero, etc., sino porque se lo pide su vagina. Y si su vagina no se lo pide, entonces la mujer no se acuesta con ese hombre. Retarda el estar con el hombre. Lo tiene ahí como amigo, como conocido, como alguien más, pero no hace nada con él.

Este deseo vaginal es un enamoramiento de la mujer hacia el hombre. Es un amor que nace en la mujer hacia ese hombre y que hace que lo busque por amor, no por otro interés. Es el amor de su sexo, no de su carne. La carne no sabe amar, sólo sabe buscar placer. Pero el sexo sabe amar, porque pertenece a una persona que tiene un corazón para amar. Este deseo vaginal proviene del corazón de la mujer y lo obra con su vagina. Si una mujer no está enamorada de un hombre, nunca sentirá este deseo vaginal hacia el hombre. Sentirá el deseo carnal, el deseo material de estar con él, pero no hará el amor de forma enamorada, empujada por si corazón de mujer.

Con el deseo vaginal, la mujer ama a un hombre cuando se une a él en su sexo de hombre. No sólo hace el sexo con él, sino que le da un amor, le mueve en el amor de su corazón. En este deseo vaginal, la vagina quiere unirse al pene. Y sólo se centra en eso. No le interesa los demás motivos que hayan para unirse a un hombre. Quiere tener el pene de ese hombre en su vagina. Y hasta que no lo tiene, este amor sexual no actúa. Está ahí, pero no mueve a la mujer. Este tener el pene es un deseo del amor hacia el pene, es un amor hacia el pene. No es sólo una atracción carnal hacia el pene. Es hacer suyo el pene del hombre y moverlo en su vagina buscando en él su amor vaginal.

Este deseo vaginal nunca se pierde en la mujer, ni por el tiempo ni por el espacio. Pueden pasar años y siempre sentirá hacia ese hombre un enamoramiento, un deseo vaginal, distinto al que siente por otros hombres, que son deseos carnales o materiales. Con el hombre de su vida siente el deseo vaginal. Con los demás, otros deseos que no provienen del enamoramiento de su corazón. Mira a su hombre con ese deseo vaginal. Y, con ese hombre, no puede tener sólo un deseo carnal o material, sino sólo vaginal. El deseo vaginal incluye los demás deseos, pero es el principal en ese relación.

Con el deseo vaginal, la mujer pone un camino al hombre. Una mujer enamorada da un amor a un hombre. Pero una mujer que no se mueve por amor hacia un hombre, el camino carnal o humano que le pone, no le sirve ni a ella ni a él en su vida. Al final, después de un tiempo, ese camino se acaba y se comienza otra cosa con otro hombre.

Pero en el deseo vaginal, el camino es verdadero y nunca se acaba. Porque el amor es siempre camino, es siempre luz y verdad. Así que una mujer puede estar con un hombre por amor, por deseo vaginal, y estar con otro hombre por su deseo de carne, porque quiere un revolcón con él, y quiere estar con otro hombre por un interés humano. Esto lo puede hacer la mujer al mismo tiempo. Pero, en el tiempo, sólo va a permanecer el deseo vaginal. Los demás hombres se acabarán, se perderán, buscarán otras mujeres, porque no encontraron un camino en la mujer. Sólo el hombre que es amado con este deseo vaginal, encontrará este camino en la mujer, y la mujer siempre lo tendrá para lo que ella quiera.

Este es el deseo que toda mujer debe cultivar en su vida y que debería poner en práctica con los hombres. Una mujer que sólo le da carne a un hombre, entonces no sabe amarlo, sólo sabe estar un tiempo con él, divertirse con él en el sexo, y nada más. En este deseo carnal, hombres y mujeres se quedan hoy día, porque no ven la relación sexual como un compromiso para siempre, sino como algo más que hay que hacer en la vida, y que hay que hacer sin que ponga problemas de ningún tipo.

Hombre y mujeres son carnales, pero no amantes, porque la mujer no enseña al hombre el amor de su vagina, y el hombre no da a la mujer más que su placer de su sexo.

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