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¿Existe el sexo como energía interior en la persona?

preguntas

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Feb
06
2013

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¿Para qué es necesario hacer el amor? ¿Los anticonceptivos ayudan a amarse?

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El sexo se concibe como una energía y, por tanto, la unión sexual es para conseguir un bienestar en toda la persona y una irradiación de la conciencia, que mejora la vida, que transforma toda la existencia en algo que es pleno, feliz. El sexo ya no es para conseguir el orgasmo, sino la total entrega de una persona a otra a través de la unión sexual.

Este planteamiento de la vida sexual es típico de aquellos que ven la vida sólo desde su mente, no desde el corazón. Y, así, en su mente ven que para ir a una felicidad en el sexo no hay que pararse en el orgasmo, sobre todo, del hombre, sino que hay que ir a otra etapa en el sexo, sin poner el límite del propio placer personal.

Esta forma de entender el sexo revela que no es el amor, sino la entrega del cuerpo lo que define el acto sexual. Y, por tanto, los cuerpos deben trabajar para conseguir esa felicidad, porque el cuerpo es una energía, una fuerza, un dominio capaz de alcanzar la plena felicidad en la vida.

Ya no se pone el amor como la fuerza para unir a dos personas en la unión sexual. Es el mismo cuerpo el motor de esa unión, porque el cuerpo es algo energético, ya no es sólo un poco de carne, de materia. Tiene vida en sí mismo, una vida oculta, una energía material capaz de obrar una transformación en la vida cuando se hace el sexo.

Este error se ha hecho muy común en el tema del sexo. Lo siguen muchas personas cuando intentan hablar de las cuestiones sexuales en la pareja, en el matrimonio, en el noviazgo. Es el error del hombre que no ha comprendido lo que es el sexo e intenta explicarlo de una manera humana, natural, carnal, biológica, pero no espiritual.

Se intenta concebir el sexo como algo que nace en el hombre y que el hombre, a su voluntad, puede cambiarlo, transformarlo, crearlo, por ser hombre. Y el hombre no sabe hacer nada sin un espíritu. Es el espíritu el que lleva al hombre a obrar en su vida y a dar a lo creado por Dios otro aspecto de lo que tiene en la realidad.

Pero los hombres no saben lo que es el espíritu y se inventan sus formas de hacer el sexo, de ordenar la vida creando tipos de encuentros sexuales que llevan al hombre a estados de conciencia que, en la realidad, no existen como tales. Existe la ilusión de vivir algo nuevo en el interior de cada uno, pero no la realidad de una vida que sólo en el espíritu se puede dar, no en el hombre.

Cuando el hombre habla de estados de conciencia, en sí no sabe de lo que está hablando. Está llamando a los estados espirituales estados de conciencia. Pero esos estados espirituales no los crea el hombre, no los alcanza el hombre por sí mismo, haciendo algo humano, con su esfuerzo humano, con sus fuerzas carnales, materiales. Sino que el alma es llevada a esos estados espirituales por un espíritu. Y, después, el alma es dejada, de nuevo, en su vida humana, concreta, la de todos los días.

Por eso, hablar del sexo como un estado de conciencia, es querer poner la vida en una ilusión, pero no en una realidad. El sexo sirve para muchas cosas en la vida, pero no transforma la vida en algo feliz, en conquistas de un mundo feliz en que todo es paz y amor. Eso no existe en la realidad. No es la unión sexual la conquista de un mundo nuevo, a través del acto sexual. Es la unión sexual la conquista del amor, la batalla del amor, la posesión del amor que sólo en el corazón tiene sentido, no en la carne. La carne sólo encuentra placer en el sexo. Y el placer no cambia vidas ni corazones. Es el amor el que lo cambia todo y el que produce en el mundo la verdadera felicidad en las almas.

Hoy los hombres se pierden en el sexo creyendo encontrar en la vida sexual soluciones a sus problemas existenciales. Y la vida sexual es una vida espiritual, no carnal, no biológica, no material, no humana. Es la vida llevada por un espíritu para que el hombre obre, con su sexo, lo que ese espíritu quiere. Pero si no se disciernen los espíritus, tampoco se entiende el por qué la vida sexual y el para qué la vida sexual en el hombre.

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