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¿Por qué fracasan tantos matrimonios?

preguntas

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Feb
19
2013

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¿Para qué es necesario hacer el amor?

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“Tobías dijo a Rafael: “Hermano Azarías, he oído decir que ella se ha casado siete veces, y que todos sus maridos han muerto la noche misma de la boda, apenas se acercaban a ella. También he oído decir que es un demonio el que los mataba. Yo tengo miedo, ya que a ella no le hace ningún mal, porque la ama, pero mata a todo el que intenta tener relaciones con ella.” (Tobias 6,14-15)

El fracaso de una relación, de un noviazgo y de un matrimonio es sólo una raíz espiritual entre los dos: hombre y mujer.

La unión sexual es un intercambio de espíritus. Lo que está en el hombre pasa a la mujer. y lo que está en la mujer pasa al hombre. El hombre nace en el pecado original y esto quiere decir que su vida sexual está llena de muchos espíritus que la rigen de muchas maneras. Y esos espíritus se transmiten via sexo, cuando se hace el amor con otra persona.

Los pecados de las personas inutilizan un matrimonio, no por el pecado, sino porque la persona se carga con espíritus de otras personas cuando tienen relaciones sexuales. Y esos espíritus bloquean la gracia sacramental y hacen de la vida un infierno.

El problema de tantos matrimonios es que no han sabido discernir la pareja en Dios. No han sabido preguntar a Dios sobre la conveniencia espiritual de la pareja. Si ese hombre o esa mujer conviene espiritualmente para la vida, por lo que trae ese hombre o esa mujer en su vida sexual.

Sara tenía un demonio que impedía el matrimonio. Sara buscaba hombres según lo humano de la vida y nunca encontró el hombre de su vida. Hasta que Dios le mostró el hombre elegido por Él y, por tanto, el hombre que, uniéndose a ella en el sexo, dispersaba el demonio que tenía esa mujer.

Hay que buscar en la vida la pareja que Dios elige. No hay que buscarla de forma humana, natural, carnal, material. Porque, si se busca así, nunca se encuentra el amor de la vida. Siempre se va a encontrar el problema de la vida.

La conveniencia humana, natural, carnal, de una persona no señala un matrimonio. No porque la persona sea buena, inteligente, religiosa, trabajadora, bueno (a) en la cama, etc., ése es el amor de la vida. No hay que pararse en una cualidad humana o natural de la persona. Siempre hay que preguntar a Dios sobre la conveniencia espiritual de esa persona para una vida de matrimonio.

Y esto es lo que las parejas no hacen. No disciernen en Dios su vida espiritual, los demonios que cada uno trae por el pecado original. Los demonios que cada uno cargó cuando pecó con otras personas en el sexo. Y, entonces, tampoco se discierne la vida espiritual de la otra persona. Y se llega a un matrimono cargado con tantos demonios que su obra inutiliza ese matrimonio, como en el caso de Sara.

La vida sexual es una vida espiritual. No es sólo una cuestión humana, natural, orgánica, etc. Vive un espíritu en el sexo que rige el sexo de la persona y que la lleva a obrar sexualmente lo que ese espíritu quiere. Y Dios da su Gracia para luchar contra esos espíritus y hacer del matrimonio una obra divina, en que los dos obren el amor que Dios quiere en ese matrimonio.

Pero los hombres buscan sus matrimonios humanos y, después, quieren que Dios bendiga una unión que, espiritualmente, da muchos problemas en la vida. Que, por la carga espiritual de cada uno, esa unión es imposible que perdure en el tiempo.

Y los hombres se aficionan a sus relaciones sexuales, a sus uniones sexuales, a sus noviazgos, a sus matrimonios, y, en el tiempo, se dan cuenta de que esa persona no es el amor de la vida. Es una buena persona en lo humano, pero no sabe caminar haciendo en el matrimonio la Voluntad de Dios. Y es tarde, después, para dejarla, porque ya hay hijos y otros intereses en la vida. Y, al final, ese matrimonio, no funciona y nunca funcionará, porque -desde el principio- hay una raíz espiritual que impide el funcionamiento del matrimonio como Dios quiere.

Los matrimonios no se acaban por los problemas humanos, materiales, carnales, naturales de la vida. Sino por los problemas espirituales que ninguno de los dos sabe resolver en su vida porque no viven buscando la Voluntad de Dios en sus vidas.

Dios es el que escoge a la persona con la cual se tiene una relación y un matrimonio. Él sabe la persona ideal para un amor en la vida en que todo debe ser hecho como Dios quiere, no como los hombres quieren.

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