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Sobre la Vida

Vida espiritual

La vida espiritual es la vida propia de un espíritu. No es la vida que el hombre piensa en cuestiones espirituales. No es como el hombre ve la vida espiritual. Es como el espíritu ve esa vida y de la forma como la comunica. Todo hombre vive por un espíritu, porque ese espíritu le da una vida. Y se obra de acuerdo a lo que da ese espíritu. Y aunque el hombre no lleve una vida espiritual, vive según la vida de un espíritu en su vida humana, carnal, material, natural, sentimental.

Vida de la Gracia

La vida de la gracia es la vida que Dios da al corazón del hombre para que pueda en su vida humana obrar la Voluntad de Dios. Es una vida creada por Dios y es una vida espiritual para el hombre. Y sólo se puede vivir esa vida de la mano del Espíritu Divino. No hay otra forma de vivirla. No está en hacer cosas espirituales ni obras espirituales. Está en seguir al Espíritu Divino que enseña las obras espirituales que hay que hacer. Es una vida de amor para dar al hombre la posesión del Amor Divino.

Vida humana

La vida humana corresponde a lo propio del hombre, en su razón y en su voluntad humana. En esa vida humana, no hay nada espiritual, nada que nazca del espíritu. Es todo del hombre. El hombre, en esa vida, hace su bien humano o su mal humano. Y lo hace ayudado por un espíritu, pero no es la obra del espíritu. Es la obra del hombre que tiene libertad para hacer lo que quiera en su vida. Esa vida humana no es meritoria para el hombre. El hombre no merece ante Dios porque haga un bien humano. Es una vida sin valor para Dios. Sólo vale para el hombre, porque él la realiza. Dios, en su designio con el hombre, usa lo que hace el hombre en su vida humana para su Plan sobre la humanidad. Dios saca de los males del hombre un bien para la humanidad. Pero ese bien o ese mal humano no define el Plan de Dios. Dios no vela por el bien humano. A Dios no le interesa la vida humana del hombre. A Dios le interesa la Vida que Él da al hombre en el Espíritu. Lo demás, a Dios le sobra, porque no ha llamado al hombre a una vida humana, sino a una vida espiritual.

Vida natural

Es la vida propia de la naturaleza humana en sus sentido naturales. Es la inteligencia que posee el hombre no racional, sino sensitiva. Corresponde a una belleza natural que se da siempre en toda naturaleza. Y, por tanto, en esta vida el hombre se mueve de forma instintiva, no racional. El hombre come, duerme, etc., por el instinto de la comida, etc., que esta vida posee. El hombre puede hacer el sexo por el instinto de la carne, no porque lo desee en su alma. Es la vida propia de la naturaleza. Es una vida sabia porque indica al hombre lo que necesita en cada momento para su naturaleza. La naturaleza nunca se equivoca, nunca hace un mal al hombre. Es el hombre el que va muchas veces en contra de la naturaleza.

Vida sexual

Es la vida que da cada sexo al hombre. Y, por tanto, es diferente al hombre y a la mujer. El hombre vive en su sexo una vida. Y la mujer, otra vida. Son sexos diferentes, son vidas diferentes. Es una vida que nace en el sexo, no nace en el uso del sexo. Porque el sexo del hombre ha sido creado así, entonces tiene esa vida en sí misma. Y aunque el hombre quite su órgano sexual y lo reemplace por otro, tiene la vida que le corresponde por haber sido creado, no tiene la vida que él quiere ponerse. El sexo nace con la persona y muere con ella. No se puede cambiar. Se puede cambiar el órgano sexual, pero no la vida sexual

Vida carnal

Es la vida propia de la carne, porque la carne está unida sustancialmente al hombre. La carne le da una vida al hombre. La carne quiere algo distinto a lo humano, a lo sexual, a lo natural, a lo sentimental. Es la vida de la materia, de la carne. La carne quiere carne. No quiere otra cosa. No le interesa otra cosa. En esta vida, todo es un objeto de la carne. La carne no ama, la carne usa. Y en el uso encuentra su placer carnal. En esta vida, los hombres se suelen quedar cuando hacen el sexo: en la carne, en el placer de la carne. Y creen que ya han hecho todo porque han recibido o buscado el placer carnal. Es una vida sin inteligencia, sin belleza. Porque la carne no es bella. Lo que hace bella a la carne es su naturaleza, no la carne misma.

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