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Camino en la mujer

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El camino del hombre en su vida lo pone siempre una mujer.

El hombre no sabe caminar solo, porque su sexo es placer. Y en el placer no hay camino. En el placer, hay momentos de felicidad y, después, todo se acaba.

Pero la mujer, al ser el amor, es siempre el camino. Y, aunque esté sola en la vida, la mujer camina y hace su vida en la verdad.

Por eso, es el hombre, el que dejando a su padre y a su madre, debe unirse a una mujer, para poder caminar en la vida. No es la mujer la que debe buscar a un hombre. En la mujer está el camino para el hombre.

Pero la mujer se hace camino para el hombre cuando el hombre la penetra en su sexo. Antes, la mujer no es camino. Antes, la mujer es sólo el deseo del hombre, pero no es el amor del hombre.

Para que una mujer se convierta en el amor de un hombre y, por tanto, para que sea en la vida de ese hombre un camino, es necesario llevarlo dentro de ella, meterlo en su vagina. Sólo así el hombre camina.

Pero este darle la vagina a un hombre no debe hacerse sin conocimiento de lo que se da. Sin saber qué se está haciendo. Planteándose la conveniencia de ofrecer a ese hombre algo más en la vida.

Las mujeres, con frecuencia, se dejan engañar por las palabras de los hombres y ofrecen sus cuerpos sin hacer esperar a esos hombres.

Una mujer que valore su vagina, hace esperar al hombre al cual quiere entregarse. Porque el hombre tiene que aprender a amar a una mujer. No tiene que aprender a gustar una mujer.

Y, porque las mujeres se convierten en el gusto de los hombres, por eso, los hombres caminan sin rumbo cierto en la vida. Están con una mujer, después con otra y así se pasan la vida: de mujer en mujer, dejando hijos con una y con otra. El hombre camina sin luz, en la oscuridad, porque la mujer se precipitó en darle su vagina.

Esto es lo común en la historia de la humanidad. Esto siempre ha sido así. Y esto, hoy día, es lo que vemos en todas partes.

La mujer es el camino del hombre, pero debe hacer que el hombre sepa el camino, que el hombre descubra en ella el camino de su vida. Que no sea para el hombre un gusto más que se da en la vida.

Por eso, la mujer debe enseñar al hombre a dar su sexo cuando ella quiera. La mujer es la que domina el sexo del hombre. Es la que decide cuándo el hombre usa su sexo o no lo usa. Si esto no se hace así, entonces el hombre no encuentra camino a su placer de hombre. Entonces, el hombre busca cualquier mujer para deleitarse en su sexo. Y así se pierde en infinitos caminos.

La mujer es camino para el hombre. Cuando un hombre penetra a una mujer, recibe un amor de esa mujer que le hace caminar. Si el hombre no sabe caminar junto a esa mujer que le ha abierto su ser de mujer, sigue caminando pero sin saber el rumbo. Camina sin luz, sin conocimiento del amor. Sólo está con esa mujer porque es un placer estar, no por otra cosa. La mujer tiene que enseñar al hombre el camino del amor. Hacerle ver que el amor no es sólo sexo, sino que en la vida hay algo más que sexo. Enseñarle que el camino del amor no lo hace ni el dinero, ni el trabajo, ni las razones para vivir, sino el amor que siempre se da al que lo persigue en su corazón.

Pero las mujeres, al no ser espirituales, tampoco saben enseñar el camino del amor al hombre. Hacen con él una vida humana, una vida dedicada a las cosas del hombre, a las cosas naturales, a las cosas carnales, pero no a las cosas espirituales. Y así los hombres se pierden en ese camino, porque no hay espíritu de amor. Está el espíritu del mundo y del hombre, y se camina por esos senderos, que son siempre oscuros para el propio hombre.

No es fácil ser mujer en un mundo que desprecia el ser de la mujer y, por tanto, no sabe caminar bajo las alas del amor.

No es fácil tener un hombre sometido al dominio de la mujer, porque los hombres rehusan estar bajo una mujer, quieren ellos ser la cabeza de todo en la vida.

No es fácil ser mujer cuando la mujer sólo se dedica a su vida humana, a tener y poseer cosas humanas, pero dejando vacío su corazón de amor.

La belleza de la mujer está en su ser de mujer. Si la mujer comprendiera lo que es en su ser, entonces sabría escoger siempre al hombre adecuado para su ser de mujer.

Una mujer sabe caminar sola en la vida, sin hombre. Pero un hombre se pierde en su soledad. Necesita siempre una mujer.

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